Live performance in San Juan centers on the right to joy and denunciation. It gives us community and jayaera. El performance en San Juan se centra en el derecho al gozo y la denuncia. Nos brinda comunidad y jayaera.

We asked local artists to describe their home. These sounds, images, recipes, and letters are Puerto Rico.

Sound of ten empty flagpoles in PDT, San Juan.

by Joel Rodríguez Vargas: Panita q brega con sonido

Festival project: A Puerto Rican Experience: Cabaret, Queer Performance, and Black Embodied Knowledge. Project details coming soon.

Nuestra historia comienza en el 1996, ¿o fue en el 1984?  Definitivamente fue en los noventas que realmente pisé tus calles con plena conciencia. En el 84, fue más bien una invitación que dejó su marca.

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by Pablo Guardiola: read, read, re-read in Puerto Rico

Our history dates back to 1996, ¿or was it 1984? It was definitely in the 90’s that I really stepped on to your streets with full awareness. In 84, it was rather an invitation that left its mark. Different circumstances and my own predisposition to walk, made me explore by foot your streets, that archeology of obstacles in a limited pedestrian network. But, in spite of it, there are a lot of old routes that allow themselves to be explored. I have to make this clear, I fell in love with your old urban configuration, the Río Piedras-Santurce-San Juan Isle axis. I also fell in love with your inhabitants. I learned to read your traces and clues, to admire your elegance of a lived life. Some talk about the decadence of your neighborhoods, but the real decadence is not on the patina on your walls, but on the sequence of evictions that trigger nostalgia. And you know that I hate nostalgia, but I hate it more when it’s imposed!

Ok, let’s go back to your trace, where I learned a lot reading your cracked walls and streets.  There lies our real history.  Regardless of all the representation issues, at moments I can recognize all the memories from the future that you still offer.  That’s where I am reassured that you’re still here. It’s like the ocean salt in the air in the Isle of San Juan: it didn’t totally ruin your structures, with time it has complemented them instead.  Although your maritime life has been blocked, that smell of salt water brings it back, your sea town genes are still deeply rooted. During a school outing to Old San Juan in 1984, an old guy with a shark tooth necklace (my 5 year old memory remembers him as some sort of pirate-sailor), recognized that I had another hangiing from my neck.  Mine was a present given to me by my grandfather, who was an old man from the sea, but in the South West part of Puerto Rico. The shark tooth man approached me and shook my hand. Without noticing, from that moment my latitudes changed.

In this land irreverence is explicit, especially in your old school bars.  For the locals, it’s a beloved social center; for the outsider, it’s the ideal initiation spot.  If you really want to know the history of your old school neighborhoods, just go to one of these bars and calmly start listening.  These are your narrative centers par excellence.  Nowadays they are disappearing quite fast on the Isle of San Juan. Suddenly, many legendary bars transitioned quickly into simulacra (here we have a serious problem!).  You know that I love these type of bars.  It is not advised to go berserk in these places, you need to earn the right to be decadent.

The newly imposed Opportunity Zones will destroy your flow.  We need to stop the hordes of foreign speculators (mostly from USA) that want to turn you into a well behaved hostess, while your character is being reduced to an Airbnb social media ad.  They want to separate us, but we will not let that happen.

 

Nuestra historia comienza en el 1996, ¿o fue en el 1984?  Definitivamente fue en los noventas que realmente pisé tus calles con plena conciencia. En el 84, fue más bien una invitación que dejó su marca. El devenir, y mi predisposición a caminar, han hecho que explore a pie muchas de tus calles, esa arqueología de obstáculos en entramados nada peatonales. Pero, a pesar de eso, todavía hay rutas viejas que se permiten explorar. Lo voy a dejar claro, me enamoré de tu vieja configuración urbana, ese eje de Río Piedras-Santurce-Isleta de San Juan.  También de tus habitantes.  Aprendí a leer tu rastro y tus pistas, admirando esa elegancia de vida vivida.  Muchos hablan de la decadencia de tus barrios, pero la decadencia real no está en la pátina de tus estructuras, sino en la secuencia de desahucios que perpetúan estados de nostalgia.  ¡Y mira que, si odio la nostalgia, más odio que me la impongan!

Bueno, es mejor volver al rastro.  Leyendo desde tus fisuras podemos aprender mucho.  En esas lecturas radica nuestra verdadera historia.  A pesar de todos tus problemas de representación, en momentos reconozco el conjunto de memorias del futuro que nos ofreces.  Ahí se que todavía eres tú.  Es como el salitre en la Isleta, donde vivo, que no ha logrado corroer del todo tus estructuras, más bien las complementa.  A pesar de que se han empeñado en tapiar tu vida marítima, el salitre te la recuerda, está grabada en tu información genética de pueblo de mar.  En el 84 en un gira escolar al Viejo San Juan, un viejo con un diente de tiburón colgándole del cuello (en mi memoria de un niño de 5 años era una especie de marino-pirata), reconoció que yo también llevaba uno. El mío me lo regaló mi abuelo, un viejo lobo de mar del Sur Oeste de la Isla.  Se acercó y me dio la mano. Desde ese momento, sin tenerlo muy claro, mis latitudes comenzaron a cambiar.

En estos lares la irreverencia es explícita, sobre todo en tus viejos bares. Para los locales es el lugar de encuentro social por excelencia, para el forastero, el espacio idóneo para la iniciación. Para adentrarse y comenzar a conocer la historia de cualquier barrio viejo solo hay que sentarse en uno de sus bares y con calma observar y escuchar.  Son tus grandes centros narrativos.  Cada vez quedan menos en la Isleta. Muchos bares legendarios han pasado repentinamente de lo original al simulacro (¡un problema serio!). Y sabes que me encantan estas barras.  Estos lugares requieren elegancia y entereza, irse a lo loco no es muy recomendado, hay que ganarse el derecho a la decadencia.

Las Zonas de Oportunidad quieren destruir tu flow. No podemos permitir que las hordes de especuladores extranjeros, principalmente gringos, te conviertan en una anfitriona bien comportada, y que tu irreverencia quede atrapada en un afiche de Airbnb.

Nos quieren separar, pero no vamos a dejar que eso pase.

 

by Natalia Vallejo: Producto-Intuición-Tradición...con amor